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lunes, 25 de enero de 2016

CONTINUACIÓN

Antonia, la comercial, le abrió el negro abanico, justo en el medio se veía un gran esqueleto entre sus tiras de color del luto. Era excesivamente grande. El bibliotecario volvió a quedar completamente pálido mientras los ojos del otro comerciante se quedaron también blancos. Una voz de mujer salió de ultratumba de la boca de Alfonso.

-  Hola, señores  -  dijo la voz entre ronca y muda  -  soy el demonio. No tengo nombre, los represento a todos. Tengo en mi ser todo el poder de los siete infiernos con sus océanos negros. 

-  Hola, mi amo  -  respondió Antonia con una reverencia e inclinando la cabeza hacia delante  -  sus palabras serán órdenes para nosotros dos. Cuéntenos, Dios adverso.

Así lo llamaban los humanos enviados desde el infierno principal, quería decir que era el dios del mal, el más perverso de todos. Todo lo contrario a Dios, el rey de los cielos celestiales. 

-  Lo hablaré desde el cuerpo de él  -  continuó el demonio  -  Alfonso es su nombre humano, Ramatán II es el suyo real. Es uno de mis mejores soldados, ex-carcelero de las prisiones de almas robadas en esta tierra a la que llamáis mundo terrestre.

De improviso, sonó el móvil de la comercial. Antonia cogió la llamada.

-  Hola, soy Muerte  -  contestó la comercial  -  estoy con el humano, tiene un negocio de préstamos de libros. Sigue teniendo la Biblia en su biblioteca...

Se apagó la luz en toda la pequeña ciudad. Quedó todo oscuro y sonó desde el móvil de la mujer una música muy tétrica mientras el rostro de ella se volvió a convertir en una calavera, señal de que la muerte estaba cada vez más cerca.

(Continuará...)