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domingo, 22 de junio de 2014

CONTINUACIÓN

El presentador empezó hablar y dio paso a los tres payasos y a la pequeña payasita, Martinina. Los niños están todos muy felices. Se pinta, continuamente, una gran sonrisa en sus pequeñas caras. El espectáculo dura bastante tiempo. Un lugar de suspense, magia, diversión e ilusión. Todo es luminosidad y sonoridad en el entorno. Un ambiente con mucha fantasía y amor de muchos tipos.

Los animales y los trapecistas, lo más sorprendente de la tarde. Un payaso mago, ha hecho sus trucos, ha sacado a cinco niños elegidos al azar. Entre ellas, estaba mi querida nieta Leticia. Ha hablado por el micrófono. Uno de los momentos, sin duda, más felices de mi vida. El payasito cámara hace fotos sin cesar.

Ha llegado el final del show. Una pena para los más pequeños, se van cada uno de ellos con sus gafas, un sombrero morado con estrellas de punta y una gran bolsa de chucherías. Nos han enmarcado la foto de Leti en un marco rosa lleno de flores con un sol y una luna en cada esquina.

Hemos llegado a casa. En primer lugar, me dirijo a colocar el marco de mi nieta pequeña entre la foto de Daniel Simith, mi amado Alfred me deja tenerla a la vista de todos, y el de mi hermana Marie. Cojo con sutiliza el retrato de mi primer amor y leo la dedicatoria que me escribió hace mucho tiempo:

"Para mi amada Alicia. Tú me haces volar en mi mundo de fantasía, lleno de luz y de armonía. Cada noche sueño lo que he vivido contigo, repito cada suspiro de ti en mí"

(Continuará...)


sábado, 14 de junio de 2014

CONTINUACIÓN

Estamos todos sentados en nuestros asientos, quedan pocos minutos para que empiece la función circense. Los niños están muy ilusionados, nunca han visto payasos. Se oye, otra vez, al misterioso presentador por el megáfono:

- Enciendan todos sus narices, las de las gafas... ¡¡¡Ju, ju, juuuuu!! Quedan pocos segundos para empezar la diversión... ¡¡Ju, ju, juuuuu!!

Todos los espectadores hemos encendido la nariz roja. A los pocos minutos se han apagado los luminosos. Un silencio se ha apoderado del ambiente y se ve la luminosidad de las lentes. Todo son destellos colorados. Ciertamente, queda el efecto muy bonito y fantástico.

De improviso, se encienden los focos del escenario y aparece Don Panfluto y se oye por los altavoces centrales a este simpático payaso:

-  Holaaaa a todos. Aprender esto: Un, dos, tres, abre tus ojos, atrévete y tú te vas a divertir. ¡Ahhhhhh!¿Os cuento un secreto? Estas son las palabras mágicas que debéis pronunciar cuando veáis al presentador.

Todos los pequeños memorizan la frase. Se vuelve a quedar todo oscuro y volvemos alumbrar todos los asistentes. A los pocos minutos de esta magia luminosa, se prende las luces del centro de la pista del gran circo. Un señor vestido con un disfraz y sombrero de punta morado y estrellas abre una enorme pancarta donde pone: "Presentador Arturino".

-  Un, dos, tres, abre tus ojos, atrévete y tú te vas a divertir. ¡Ahhhhhh! - gritamos todos al unísono.

Se aprecia mucha alegría y sonrisas en los críos, son muy felices. Mucha armonía y sonoridad en este instante... Lo apuntaré en mi otro diario donde apunto mi segunda faceta, afortunada por poder vivirla. Mi primera existencia es la de mi hermana Marie y mi gran amor Daniel Simith, entre otros seres queridos.

A menudo, en la vida, las personas tienen varias etapas en su destino y mi profesora, la Srta. Jeny, me solía decir:

-  "Usted es afortunada, Alicia. Tiene a mucha gente que la quiere. Cuando pasen los años, se preguntará: ¿qué habrá sido de esta persona? y recordará a muchos que quiso y que ya no están..."

(Continuará...)

jueves, 5 de junio de 2014

CONTINUACIÓN

Estamos ya todos sentados en la palco principal. Como mi hija Marisa está embarazada, hemos tenido la precaución de no coger las gradas para evitar los típicos vértigos de las preñadas.

Tres payasos están repartiendo a cada asistente un sombrero de paja y unas simpáticas gafas con una nariz que se enciende al apretarla. Tarda la gente mucho en acomodarse en sus tribunas y asientos. La carpa es inmensa y muy alta. Mi nieto pequeño, ha visto varias jaulas con elefantes y tigres. Se asustó mucho y se puso a llorar al entrar al circo. Mi hijo Alfred Segundo lo cogió en brazos para consolarlo. Ya está mucho más alegre en estos instantes de luminosidad y felicidad.

Nuestros niños tienen sus sombreritos sobre sus pequeñas cabezas y las lentes luminosas puestas. Nosotros nos lo hemos colocado todo también. En los altavoces se oye una locución del misterioso presentador:

-  Tomen ustedes asiento. La función va a comenzar en quince minutos. Les recuerdo que están prohibidos las cámaras de fotos y de vídeos. A la salida, tienen todos nuestros enseres más queridos... ¡ju, ju, juuuu!

Bastantes espectadores permanecen aún en fila india, esperando a que les pique sus tiques de entrada el payasete gordinflón. A la espera del inicio del espectáculo, recuerdo la frase que me solía repetir, con frecuencia, la Srta. Jeny, mi añorada maestra, tan odiada y a la par, tan querida por sus principios y valores de vida:

-  "Srta. Doman, abra usted su corazón y su inteligencia. Ejercite su conciencia del pensamiento para poder soñar con su más profundo yo interior. Debe usted conocerse así misma antes de exigir a los demás. ¿Usted qué quiere realmente para su vida? Impóngase, Alicia, impóngase".

Yo siempre quise amar y ser correspondida por Daniel Simtih y las estrellas me regalaron a mi querido y, ¿por qué no?, al amor de mi vida, Alfred.

(Continuará...)