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miércoles, 30 de enero de 2013

CONTINUACIÓN

Los diez mafiosos se dirigían a caballo a Cotand Land. Los dos trabajadores del banco regresaron a la casa de la mafia del Capo Rotate a la espera de noticias del plan para rescatar al subdirector de su banco.
De improviso, uno de los capos cayó al suelo al escurrirse su caballo, disparando un tiro suelto con su rifle, dando al capo Rotate en la cabeza. Éste cayó al suelo inmóvil. El resto de los nueve bajaron de los pura sangre corriendo.

El cuerpo del capo Rotate  yacía en el suelo sin vida. Dos jinetes regresaron al caserón de la mafia avisar de la desgracia. El resto cavaron una tumba cerca de la ladera y enterraron a su amo.
 Una cruz de madera clavada en el suelo era el único recuerdo de él. Juraron acabar con todo el poblado indio Joux y avisaron con el código Morse de su rifle a los comisarios de la Gran Ciudad.

Tom, John y el empleado de telégrafos oyeron también las noticias de la muerte del jefe de la Mafia.

Mientras que Jim seguía inmóvil en el suelo.

(Continuará...)

miércoles, 23 de enero de 2013

CONTINUACIÓN

Tom, el sheriff, le indicó que quedase con la mafia del Capo Rotate al día siguiente de que cesase la gran tormenta en Cotand Land.

Dejó de llover a los tres días. Diez mafiosos a caballo fueron hacia el punto de encuentro muy despacio ya que los caminos estaban encharcados y los pura sangres se resbalaban. Entre uno de ellos estaba el Capo Rotate.
-¡Parar los caballos! - ordenó el jefe de los mafiosos - tardaremos varios días a este ritmo. Martoco, manda con el rifle un mensaje en código Morse diciendo que llegaremos en una semana.

El mafioso bajó de su caballo con un golpe seco y marcó el código con los sonidos de los balines y volvió a montar. Emprendieron la marcha muy despacio controlando las riendas los diez prácticamente a pulso.

Los indios Joux levantaron las tiendas de campaña provisionales para resguardarse de la lluvia y ataron al subdirector del banco, el Sr. Simth, a uno de sus caballos. Se dirigieron hacia su poblado indio habiendo marcado con señales de humo la llegada en unos ocho días.

Mientras que Jim permanecía inmóvil en el suelo y su secuestrador se percató que ya no le quedaban víveres para comer.

(Continuará...)

miércoles, 16 de enero de 2013

CONTINUACIÓN

Tom y John estaban tomando dos whiskys en el saloon - bar y oyeron el código Morse de los balines del rifle.
- Es un mensaje en Morse - dijo Tom, el sheriff - voy a ir a la casa de telégrafos para que me lo descifren.

Tom salió con su sombrero de lluvia calado hasta las orejas y se puso el chubasquero. Iba caminando con la fuerza del viento y la lluvia contrasentido. Con mucho esfuerzo llegó a la puerta de telégrafos, donde tenían dos radios con todas las emisoras de la comarca y un aparato para realizar códigos Morse en caso de guerra o de emergencia.
- ¿Has oído los balines del rifle? - preguntó Tom - es código Morse. Viene del territorio de la Mafia del capo Rotate.
- No me he quedado con las señales - dijo el operador.
- Coge tu rifle y haz lo mismo. Marca un código Morse y pregúntales a los mafiosos qué quieren.
El operador hizo el código Morse con la velocidad de los disparos. Se expandieron por toda la comarca. A la media hora recibieron la respuesta de uno de los mafiosos.
- ¿Qué dicen? - preguntó Tom.
- Que quieren al subdirector, el Sr. Smith - respondió el operario.
- Diles - continuó Tom- que nos diga donde está el indio Jim.

El operario volvió a marcar el código con los disparos y a la media hora recibieron la respuesta.
- Dicen - indicó el operario - que los del banco no saben nada. Que es todo cosa de tito Robbins.

Los mafiosos indicaron con el código que querían quedar con ellos cuando cesase la gran tormenta y el operario les indicó que estaban en Cotand Land a golpe de ruido de disparos de rifle.

Mientras que Jim se volvió a desmayar.

(Continuará...)

miércoles, 9 de enero de 2013

CONTINUACIÓN

Mientras tanto en la casa de la Mafia, jugaban al póquer los trabajadores y cuatro de los mafiosos. El resto trazaba un plan de ataque a los indios Joux con el Capo Rotate.
- ¿Como está el cielo de encapotado? - preguntó uno de los mafiosos.
- Está completamente negro y se acercan nubes de tormenta - contestó otro.
- Tendremos muchos días más de tormenta. No podremos salir. El sendero estará encharcado durante varias semanas - explicó el Capo Rotate - Sigamos trazando el plan, mientras tu Mirato, intenta contactar con los comisarios de la Gran Ciudad por radio.

Mirato fue hacia la radio e hizo varios intentos para captar la señal de la emisora de la radio de la comisaría, pero fue en vano.
- Sigue sin señal, señor - le dijo Mirato a Rotate.
- Piensa alguna forma de contactar con ellos - le pidió el jefe de los capos.
- La única forma de contacto, Sr. Rotate - aclaró Mirato - es ir en la diligencia pequeña de los dos caballos.
- Descarrilaréis. Está lloviendo mucho. ¿Podéis ir andando? - preguntó Rotate.
- Tardaremos una semana en llegar a pie - respondió otro de los mafiosos.
- Demasiado tiempo... dejadme pensad - sugirió el Capo Rotate - ganaremos tiempo si los indios no pueden avanzar todavía. El sendero rocoso es más peligroso que el nuestro.
- Se me ha ocurrido un plan - interrumpió otro de los mafiosos.
- ¡Habla de una vez! - exclamó Rotate.
- Podemos hacer el código Morse con el ruido de los balines del fusil a disparar - explicó el mafioso - lo oirán en toda la comarca.
- Está bien. Los Joux no sabrán ese código y no lo podrán descifrar - dijo el capo Rotate - empieza a hacerlo Fratias.

El Mafioso Fratias cogió su rifle y marcó el código con la velocidad del disparo la señal indicando que el subdirector del banco de Tito Robbins, el Sr. Smith fue secuestrado por los indios Joux.
Los disparos se extendieron por todas las montañas rocosas y todos los pueblos.

Mientas que Jim se negaba a comer y a beber.

(Continuará....)

miércoles, 2 de enero de 2013

CONTINUACIÓN

Una vez preparada la tienda de campaña con el agüero hacia arriba, prendieron varias maderas y ramas dentro e hizo John las señales de humo con un pañuelo rojo.
El humo salía muy bien, pero la torrencial lluvia las diluía a la mitad del camino, entonces, John decidió coger una de las palomas mensajeras y en un trozo de papel de cartón escribió un mensaje con un plumón. El mensaje citaba así:
- "¿Han llegado ya tus indios con el Sr. Smith?" - John dobló el papel en cuatro y lo metió en el saquito que llevaba al pescuezo, lo anudó y sacó a volar la palomita para que fuera al poblado.

Las montañas rocosas que se divisaban en el horizonte, estaban cubiertas por un cielo completamente negruzco con lo que Tom calculó que la tormenta duraría bastantes días. Al otro lado, yacía el pueblo indio de los Joux, los cuales bailaban adorando a la estatua de su Dios para que dejara de llover, mientras que su chamán hacía conjuros benignos por la salud de sus diez indios.

Mientras que Jim recuperó el sentido y el secuestrador forajido le dio unos sorbos de agua que escupió con gran desprecio.


(Continuará...)