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miércoles, 26 de diciembre de 2012

CONTINUACIÓN

John y el sheriff Tom estaban en el saloon cafe - bar de Cotand Land mientras la tormenta seguía sin cesar. Estaban esperando las señales del humo de los indios Joux indicando que ya habían llegado a su campamento con el banquero, el Sr. Smith.
- No sabemos nada - dijo John - ¿habrá salido todo bien?
- Supongo que sí - respondió Tom - igualmente, ya saben que el motivo es el secuestro de Tito Robbins. Cuando cese la tormenta, mandaré a tres de mis hombres de incógnito hacer una transferencia y que saquen información.
- ¡Está lloviendo muy fuerte esta vez! - exclamó John - durará varios días y los charcos de barro impedirán nuestro paso ligero con los caballos.
- ¿Qué propones? - preguntó Tom.
- Señales de humo a los Joux - sugirió John - preguntaré a ver dónde están.
- Con la lluvia es imposible hacer fuego - increpó Tom - la lluvia emparará las maderas.
- Levantaré una tienda de campaña india y encenderé el fuego dentro. El humo saldrá por el hueco del techo - aclaró John.

John y Tom salieron al cuartel de este último a sacar las losas para preparar la tienda, mientras que el camarero fue a buscar leña de su chimenea para quemar y hacer las señales.

Mientras que Jim seguía inconsciente en el suelo.


(Continuará...)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

CONTINUACIÓN

De nuevo empezó a caer una gran tormenta en el condado, los tres trabajadores se refugiaron en la gran casa del Capo Rotate.
- Nos quedaremos aquí todos - dijo el Capo Rotate - no podremos ir a caballo al banco con la que está cayendo. Puedo intentar mandar un mensaje Morse desde mi radio. Tengo que localizar la señal de la emisora de radio de la comisaría de la Gran Ciudad.
- Inténtelo por favor - dijo uno de los trabajadores - igualmente hasta que no pare la tormenta en estas tierras nadie se podrá mover.
- Caprito, busca la señal de la comisaría y manda un Morse diciendo que han secuestrado al subdirector del banco de Tito Robbins - ordenó el Capo Rotate.
- No puede ser, Sr. Rotate - respondió con mucho pesar Caprito - la tormenta ha derribado las torres de radio de todo el condado. ¡Estamos incomunicados!
- Esperaremos hasta mañana - dijo el Sr. Rotate - invítales a algo de beber y comer y jugar al póquer.

Los indios Joux montaron unas tiendas de campaña dentro de unos huecos gigantes que yacían en la gran Montaña. Se instalaron todos y metieron al Sr. Smith, el subdirector del banco, dentro de una de las tiendas atado y con la boca amordazada.

La lluvia seguía sin cesar mientras que Jim seguía desmayado yaciendo en el suelo.

(Continuará...)

miércoles, 12 de diciembre de 2012

CONTINUACIÓN

El jefe de comisarios Tomías Davelop se dirigió a la Gran Ciudad a por sus hombres para que se dirigiesen al poblado indio Joux y les dijo que no cogiesen las diligencias sino los caballos pura sangres porque no podrían ir por la montaña rocosa. Fueron treinta hombres con rifles.

Por otro lado, los tres trabajadores llegaron ya a la ciudad de la Mafia del Capo Rotate, se dirigieron a la puerta dieron tres golpes con los nudillos y ésta se abrió sigilosamente.
- Diga las palabras claves - preguntó el mafioso guardián de la puerta.
- El pajarito trina y la tiniebla desaparece, tic, toc dijo el cuco del reloj del campanario - respondió uno de los tres trabajadores.
- ¿Quienes sois? - preguntó el mafioso.
- Los tres de antes - respondió uno de los trabajadores.
- ¿Tenéis el resto del dinero? - volvió a preguntar el mafioso.
- No lo tenemos - dijo otro trabajador - Por favor, es que han secuestrado a nuestro subdirector en el banco. Hay diez indios Joux.
- Sin el dinero no... - continuó el mafioso.
- ¡Abre la puerta, Rocoroto! - gritó un señor desde dentro con voz ronca.

El mafioso Rocoroto abrió la puerta y un señor bajo con un sombrero calado se acercó.
- Vamos a ir veinte hombres a caballo al banco, pero triplicamos la suma de dinero - contestó el Capo Rotate.

Todos se dirigieron a caballo hacia el banco.

Mientras el médico había muerto y Jim seguía desmayado.

(Continuará....)

martes, 4 de diciembre de 2012

CONTINUACIÓN

Entraron al banco diez indios de la tribu Joux con hachas grandes y secuestraron a los del banco.
- ¡Queremos hablar con el subdirector del banco! - gritó uno de los indios - ¡Sr. Smith, salga usted!

Salieron el subdirector del banco y Tomias Davelop, el jefe de comisarios.
- ¡No sabemos donde está el indio Jim! - gritó Tomias Davelop.
- ¿Dónde está Tito Robbins? - preguntó el Sr. Smith.
- ¡Lo tenemos nosotros! - respondió uno de los indios - venga usted con nosotros Sr. Smith y convenza al piel blanca Robbins para indicarnos donde está Jim. ¡No tenemos más paciencia!

De improviso, los tres trabajadores que regresaban de hablar con la Mafia del capo Rotate, ensillaban los caballos y se dirigían al banco cuando la Srta. Elvirita Charles le hizo la señal con su sombrilla. Una vez abierta significaba forajidos que robaban dinero, dos veces forasteros sin identificar y tres veces abiertas, secuestro por los indios Joux.

Raudamente tras ver las señales con la sombrilla volvieran a lomos de sus caballos y regresaron hacia la comarca de la Mafia. Salieron con sus puras sangres muy despacio para no levantar polvorera y que los indios no lo vieran por las ventanas.

El Sr. Smith acompañó a cinco indios a los quince minutos hacia su poblado, le prometieron que no le iban hacer nada. Se quedaron en el banco los otros cinco.

Mientras el médico seguía inconsciente y Jim yacía ya en el suelo.

(Continuará...)